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El Oficio del Profeta
Por: Pastor Eladio
Ramos
El oficio del profeta, o sea
La profecía, es uno de los ministerios más importantes que a través de
las edades Dios ha utilizado para hablarle a su pueblo. En el antiguo
testamento el oficio del profeta era altamente reconocido, respetado y
por ende necesitado por los reyes del pueblo de Dios. Era una
indispensable herramienta de guianza para el pueblo y por medio de ella
se podía garantizar que los negocios del reinado marcharan bien y en el
mejor orden conforme a la dirección de Dios. En muchas ocasiones gracias
al ministerio del profeta el pueblo fue librado de la destrucción y aún
la misma muerte y en contraste en otras muchos murieron por no seguir
las instrucciones de Dios.
Por estas razones, los reyes
tomaban muy en serio la dirección de Dios por medio del oficio del
profeta y sin el profeta el pueblo andaba y se constituía como sordo y
ciego. Hablando de un gran profeta, Samuel, nos dice la Escritura que
desde niño Dios estuvo con él y llegó un tiempo determinado cuando en
todo Israel desde Dan hasta Beerseba se conoció que Samuel era el fiel
profeta de Dios para todo el pueblo (I Samuel 3:19-20). En otro pasaje
encontramos la protección de Dios sobre su siervo David cuando fue
despedido de su amado amigo del alma Jonatán mismo para que su padre
Saúl no le diera muerte y luego mas tarde vemos la protección de Dios
sobre David nuevamente cuando por medio del oficio del profeta Gad fue
instruído a que huyera a la tierra de Judá para que no muriera en manos
del Rey Saúl. (I Samuel 22:5).
Esos tiempos fueron muy
excitantes como vemos en las Sagradas Escrituras y todo fue muy
impresionante en ver cómo Dios guiaba un pueblo por un profeta pero
quizá vienen a nosotros las preguntas: ¿Y en los días de hoy, habrá
profeta? O ¿Se limitó el oficio del profeta solamente a aquellos
tiempos? Al pensar en esto, para nosotros debe resultar interesante que
Dios hable a través de una persona. ¿Nos habla la Palabra de Dios de que
en estos tiempos todavía esta vigente el oficio del profeta?
El primer pasaje que nos
viene a la mente es el del día de Pentecostés cuando Pedro levanta la
voz y dice: “Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en
aquellos días Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán”. (Hechos
2:17-18). Esto de acuerdo al apóstol fue el cumplimiento de lo que
anunciara el profeta Joel (Joel 2:28), es evidente entonces que el
oficio del profeta no había terminado. En otro pasaje interesante vemos
a un profeta de Judea llamado Agabo quien en dos ocasiones profetizó
eventos futuros y en la primera profecía dijo que vendría una gran
hambre por toda aquella tierra y corrobora la misma Escritura que en
efecto sucedió para los tiempos del reinado de Claudio (Hechos 11:28). Y
en la otra ocasión haciendo un ademán visible de ejemplo profetizó como
al apóstol Pablo lo atarían en cadenas en Jerusalén (Hechos 21:10). La
pregunta quizá sigue en pie: ¿Y después de eso, habrá más profetas?
¿Tenemos información bíblica para sustanciar el oficio del profeta en
nuestros días en este nuevo pacto?
Para eso seria correcto y
apropiado buscar lo que Pablo recalcó en cuanto a esto en Roma: “De
manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada,
si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o
si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que
exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que
preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.
Romanos 12:6-12. Esta es una de las Escrituras nuevo-testamentarias más
apropiadas para justificar la existencia del oficio del profeta
actualmente y el apóstol Pablo se refiere a él como cualquier otro
oficio ya sea el de servir, enseñar, etc.
Veamos otro pasaje para darle
mas peso a esto y esta vez lo veremos dirigido a los de Grecia: “Porque
a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de
ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a
otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer
milagros; a otro profecía; a otro, discernimiento de
espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación
de lenguas”. I Corintios 12:8-10. Claramente se entiende que el
oficio del profeta esta vigente como en el antiguo pacto porque la
dirección de Dios continúa sobre su iglesia y con los dones que el
Espíritu precisamente para edificarla.
En muchísimos otros pasajes
vemos la mención de la profecía como algo común y evidentemente presente
en la iglesia de Jesucristo. El aposto decía que su tuviésemos profecía
y toda ciencia… I Corintios 13:2. Recalcó también que la profecía es
para los creyentes I Corintios 14:22 y finalmente le recordó al joven
Timoteo del don que había recibido mediante una profecía y confirmado
con la imposición de manos del presbiterio. Para los que quieren saber
qué es eso de el presbiterio, la palabra viene del latín presbyterium
que se refiere a el área del altar mayor hasta el pie de las gradas por
donde se sube a él, que regularmente suele estar cercada con una reja o
barandilla y también se le aplica a la reunión de presbíteros (o líderes
espirituales) con el obispo (o dirigente). Finalmente se le exhortó a
los de la iglesia en Tesalónica que no menospreciaran las profecías (I
Tes. 5:20).
En fin hay tanto que podría
hablarse del oficio del profeta pero no queremos cansarle con mucha
academia y evidencia pero lo importante es que entendamos que el oficio
del profeta sigue en pie y Dios sigue hablándole a su pueblo por medio
de la profecía al igual que en los tiempos antiguos. Solamente se
requiere que el que ejerce en el oficio del profeta tenga cuidado de no
ser guiado por informaciones que no son de Dios y que se tenga una
sensibilidad a la voz de Dios para poder discernir que es lo que es
Espíritu de Dios le dice a la iglesia. Amén.
Un abrazo en el Señor Jesucristo
PASTOR:
ELADIO RAMOS
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