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EL SACRIFICIO DE
CRISTO
Escribir acerca del
sacrificio de Cristo en la cruz es una tarea loable y sobretodo hermosa,
ya que muchos no han entendido que realmente fue este sacrificio, lo
haremos en forma breve, dice Hebreos 10:12 “pero Cristo, habiendo
ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha
sentado a la diestra de Dios” Podemos entender con este versículo que
fue un solo sacrificio no mas.
También leemos en la biblia en
Hebreos
5:8-9
“Y
aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo
sido perfeccionado, vino
a
ser autor de terna
salvación para todos los que le obedecen”
Revela
este pasaje
que Jesús padeció, derivado de esto aprendió obediencia para ser
perfeccionado. Además al ser perfeccionado proporciono a todos nosotros
sus hijos La salvación eterna, y además nos traslado a su reino.
Por consiguiente si no
hubiese aprendido obediencia no podía ser perfeccionado, por lo tanto al
vestirse con un cuerpo judío, obviamente por este hecho tuvo que
someterse a la ley dada previamente por el mismo a Moisés y para el
pueblo de Israel no para los Gentiles. De tal forma que tenía que ser
hallado fiel cumpliéndole a esa ley, algo que ningún ser humano hizo,
hace o hará, ya que únicamente Cristo pudo cumplir dicha ley, nadie más.
Aunque para el tiempo en que nosotros vivimos esto ha cambiado porque
ahora dice la Biblia en Romanos 13:10 “El amor no hace mal al prójimo;
así que el cumplimiento de la ley es el amor” De tal forma que ahora
nosotros podemos cumplir la ley amando a nuestro prójimo, que significa
próximo; Esto es lo que todo hijo de Dios debe hacer,
“amar a su prójimo” que lamentablemente muchos no lo hacen.
Otro enunciado importante es
que Jesús fue tentado en todo, leamos Hebreos 4:15 “Porque no tenemos un
sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino
uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado”
Aquí cabe preguntarnos: ¿Cuál es la consecuencia de ser tentado en todo?
Esto implicó que él se abstuvo de todo para poder ser hallado en
perfección, y lo hizo como ser humano no como Dios, y eso fue un
sufrimiento, único, valioso y tremendo para salvarnos.
Dios tuvo que negarse así mismo. Esa negación implicaba que siempre tuvo
que hacer lo correcto, a sabiendas que el ser humano tiene un cuerpo que
experimenta muchas cosas, entre ellas: Tristeza y soledad en momentos
determinados, necesidad de amor y cariño, en algunos casos pasión por
el dinero y las riquezas, además experimenta deseos de fama y de
reconocimiento, etc. A pesar de todo esto, Jesús tuvo que
aprender obediencia para darnos la redención. Aquí es importante que
entendamos que todo hijo de Dios por el sacrificio de Cristo es Santo (apartado
para Dios) y sin mancha, dice Efesios 5:25-27 “Maridos, amad a vuestras
mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por
ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua
por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo una iglesia gloriosa,
que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa
y sin mancha. Pero es importante que esa santidad se refleje en nuestro
hombre exterior no solo en el interior como dice 1 Corintios 1:2 “a la
iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús,
llamados a ser santos….”
Esto es igual a que esa
santidad que tenemos en el hombre interior, debe gobernar nuestro hombre
exterior, con un testimonio o proceder que demuestre que somos
verdaderos hijos de Dios.
Por otro lado, creer ahora,
después de entender el sacrificio de Cristo que la salvación se pierde
luego de todo ese sacrificio que hizo Jesús es una de las apostasías más
grandes de algunas religiones, como de muchos de sus adeptos. Es una
falta de respeto a ese padecimiento. Nosotros como hijos de Dios debemos
entender lo que el hizo en la Cruz, asimismo tenemos realmente que amar
ese sacrificio que él hizo; obviamente no es necesario imitar el
sacrificio al que él fue expuesto; De tal forma que: Si tuviésemos que
imitar el sacrificio; es decir, el sacrificio que Cristo hizo, entonces
lo que él hizo hubiese sido innecesario, debido a que nosotros también
tendríamos que pagar un precio, entendamos amados hermanos el precio fue
pagado por Cristo en la cruz, usted y yo no tenemos nada que pagar,
únicamente lo que tenemos que hacer es obedecr a su palabra, ya que ese
sufrimiento nadie podría hacerlo; solo el Señor que tenía un cuerpo
igual al nuestro lo pudo hacer; lo dice Romanos 8:3 “ Porque lo que era
imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios enviando
a su hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó
al pecado en la carne”
Jesucristo fue el unigénito (Juan 3:16) o
sea el único en su clase, el único redentor, el único autor
de eterna salvación (Hebreos
5: 9). Nos imputó
esa salvación sin nosotros hacer nada y sin padecer lo que él padeció,
allí es donde está la grandeza de ese padecimiento, esto no es cualquier
sufrimiento es un sufrimiento máximo por usted y por mí.
Antes, él fue tentado en todo
sin pecar (Hebreos
4: 15). Por eso ahora
apreciamos eso, y aunque existan debilidades no tomamos esta salvación
con libertinaje, ya que el deseo de hacer el bien está en nosotros, así
como el hacer buenas obras también esta en nosotros, leamos Efesios
2:10 “Porque somos hechura suya creados en Cristo Jesús para buenas
obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en
ellas” Dice claramente que hay una clase de obras
preparadas de antemano para nosotros, pero estas obras, son obras BUENAS
no malas.
Ahora, por naturaleza el hijo
de Dios maduro, en su transitar en esta vida, tiene el deseo de hacer el
bien ya que puede escudriñar fácilmente entre el bien y el mal, Hebreos
5:14 dice: “pero el alimento solido es para los que han alcanzado
madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el
discernimiento del bien y del mal” Esto implica que el hombre
puede madurar en su accionar espiritual cuando ejercita los sentidos en
el bien y el mal. Ahora bien, es importante entender lo que dice
Filipenses 4:13 “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” Este verso
debiese ser el pan de todos los días del Creyente fíjese que dice que
todo lo puedo, pero es en Cristo no en mi mismo, esto significa dejar
que se haga la voluntad de Dios y no la mía.
Tener el deseo de hacer el
bien, por lo que hemos estado estudiando, ese es un ejercicio del maduro.
La madurez se alcanza cuando los sentidos participan de lo bueno y de lo
malo. Pero es necesario que entendemos lo que dice pablo en II Corintios
12:9 que dice: “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se
perfecciona en la debilidad. Por tanto de buena gana me gloriaré más en
mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” Entonces
si usted no se ve débil (dejando que Dios haga y no usted) entonces
nunca será ejercitado ni llegará a ser maduro, por eso aseveramos que es
Cristo en mi que hace las cosas, no las hago por mi mismo.
Aquí seria bueno que nos
preguntáramos: ¿Cómo son ejercitados los sentidos? Y la respuesta se
encuentra fácilmente, esto se da con las situaciones diarias que llegan
al cuerpo, y a nuestra vidas, especialmente las situaciones que
consideramos malas; Caso contrario, si no somos madurados maltratamos,
nos vemos superiores a los demás, e infalibles; por eso,
es importante que nos asociémonos con los humildes y nobles que han
alcanzado la madurez a través del estudio del evangelio y sobretodo por
poner en practica lo que se aprende.
Es nuestra convicción y oración que desde
hoy usted comienza a valorar el sacrificio de Cristo en la cruz que vino
en semejanza de carne de pecado (Romanos
8: 3). Pero que no
cometió pecado. ¡GLORIA A DIOS!
PASTOR: OSCAR ENRIQUE TENES PELLECER
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