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PONIENDO LOS OJOS EN JESUCRISTO

Leemos en Hebreos 12:1-2 algo sumamente interesante, dice: “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios”

La nube de testigos se mencionan en el capitulo 11 de Hebreos, y se mencionan como los héroes de la fe. Ahora bien, ¿donde están estos testigos? Aquí, en este pasaje de la biblia dice: Que hay una gran nube de testigos en derredor nuestro; Esto implica que, esos testigos nos están vigilando, podemos mencionar por ejemplo: A Abraham, a Pablo, etc.  Otra cosa importante es que nosotros además de tener estos testigos, también tenemos Ángeles a nuestro servicio leemos en Hebreos1:14 lo siguiente: “¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación? Estos herederos de la salvación somos nosotros los que por gracia somos salvos por medio de la fe (Efesios 2:8)  Entonces los que están en la nube de testigos, son todos los que nos han precedido en nuestro viaje de regreso al cielo.

Entendiendo esto que antecede, nosotros los hijos de Dios, tenemos que correr en esta vida sin afán, Jesús menciono algo interesante en Lucas 6:25 “Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o que habéis de beber; ni por vuestro cuerpo que habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? De tal forma, que: Nuestro objetivo, es hacer todo con paciencia, cada uno de nosotros debemos vivir la vida pacientemente: Por consiguiente, no nos adelantemos al designio de Dios, recordemos que: Las promesas de Dios son si, si y en el amen, Dios nos llevara a donde nos tiene que llevar; Por eso Pablo afirma que caminamos en obras preparadas de antemano, las cuales fueron preparadas para nosotros, por Dios, (Efesios 2:10) y esto no produce ninguna clase de afán; Por consiguiente, esa nube de testigos nos guía; como corolario a eso debemos esperar lo que Dios tiene preparado para nosotros.  

Sin embargo la instrucción principal de estos versículos es que, aunque tenemos una gran nube de testigos, nuestros ojos deben estar en Jesucristo, no en esa nube de testigos. Es importante entender que Pablo, no vivió y nunca anduvo con Jesús cuando el vivió en la tierra; De tal forma que cuando Pablo menciona a Cristo, menciona al Cristo que resucitó, por eso dice Pablo en Romanos 4:25 “el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación” Pablo conoció a Cristo ya resucitado. Debemos tener presente además que cuando Jesús resucito el cuerpo que se vio después que murió en la cruz, ese cuerpo se transformó en un cuerpo celestial o sea que tomó un cuerpo angelical, esto en su resurrección.  Otro aspecto importante es que: Nosotros como hijos de Dios, tenemos que comprender que la cabeza de esa nube de testigos es Cristo. Si bien, esa nube de testigos esta sobre nosotros, pero no pongamos los ojos en esta nube, sino en Jesucristo el mismo Dios.

Cuando Cristo resucito Tito 3:5 dice: “nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo”

Vemos entonces que fuimos lavados y regenerados por el espíritu santo, con una solo ofrenda (Hebreos 10:14) Dios nos regeneró, el alma viviente fue tornada en espíritu vivificante (1 Corintios 15:45) Por lo cual, cuando esto mortal (este cuerpo terrenal) se deshaga, volveremos al estado de Dios, con un cuerpo angelical, transformado (Filipenses 3:21) ¡GLORIA A DIOS!

PASTOR: OSCAR ENRIQUE TENES PELLECER