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LA PACIENCIA Y EL CONSUELO

En cuanto al comportamiento del hijo de Dios, creemos que el principal factor para evidenciar una conducta apropiada es el evangelio en la Biblia, Y SOBRETODO el conocimiento de este, dice el Evangelio en Efesios 2:10 “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”

Que importante y trascendental es este versículo ya que nos enfoca que tenemos que andar en una sola clase de obras que son las BUENAS, asimismo acota que estas ya fueron preparadas por Dios para nosotros.

Por otro lado, veamos lo que produce el tener conocimiento del Evangelio, leamos Efesios 4:1-2  “Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de las vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor”    

A través del conocimiento de versículos como este, en el evangelio de Efesios 4, podemos comprender y visualizar que: Aquí aparece la palabra paciencia, y que esta es necesaria para actuar con humildad y mansedumbre.  De tal forma que,  debemos soportar a nuestro prójimo con  paciencia; recordemos que la paciencia es producida o consecuencia de las tribulaciones (Romanos 5:3)

Es importante establecer que, todos los hijos de Dios necesitamos ser ejercitados en diferentes pruebas para ver resultados, y sacar el provecho necesario de dicho ejercicio; Por consiguiente,  entre más ejercicio se haga mejores resultados tendremos, la persona más paciente es la que más ha sido atribulada, la tribulación y sobre todo el ejercicio o resultado de ella, trae perseverancia y la perseverancia  llega por soportar las pruebas a las cuales somos sometidos constantemente por  Dios. Pero a pesar de las pruebas, debemos tener la seguridad que tenemos un excelente y maravilloso consolador que es Dios, veámoslo a continuación:

Leemos en 2 Corintios 1:3-4 lo siguiente:  “ Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,  Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios”   

Algo inconfundible en este pasaje de la Biblia es que: Nosotros los hijos de Dios somos consolados por Dios, no por  hombre alguno; Asimismo, una situación que acontece a un hijo de Dios, no es igual a la que le ocurre a otro. Por consiguiente,  es mas favorable pedir consejo a Dios que a hombres; Entonces, solo Dios puede consolar, si se hace de esta forma el consejo no es de nosotros los hombres, es de Dios. 

Somos consolados cuando acudimos a Dios:

Un excelente ejemplo en la historia, lo encontramos en la historia de Job que fue consolado por Dios, también José fue consolado por Dios el era inocente pero confió en Dios. Pero que mayor privilegio tenemos todos los Hijos de Dios en este periodo de la Gracia después de la Cruz del Calvario, y es que el consolador esta dentro de nosotros, esta con nosotros y esta sobre nosotros (Colosenses 1:27, Efesios 4:6)  Conociendo esto podemos  poner a Dios antes que todo, antes que cualquier hombre, teoría o doctrina que se nos quiera presentar.

Veamos algo relacionado con la confianza que debemos tener en Dios, dice el Salmo  22:5  “Clamaron a ti, y fueron librados;  Confiaron en ti, y no fueron avergonzados”  

Allá en un pacto inferior, en el antiguo pacto,  ya el autor de los Salmos nos manifiesta esa confianza que tenia en Dios.   Entendamos que la tribulación produce un carácter a prueba de vencimientos, somos invencibles o sea más que vencedores (Romanos 8:37)  en esta vida es donde debemos ser ejercitados, ya que cuando muramos dejaremos de ejercitarnos, pues en el cielo no necesitaremos  ser ejercitados, aquí es donde  hacemos ejercicio del cielo, donde iremos posteriormente, por eso Pablo dice: “para mi el vivir es Cristo y el morir es ganancia”  (Filipenses 1:21)

CONCLUSION:

Dios sabe lo que nos conviene y lo que no, nos conviene,  podemos notar en la Biblia que Pablo tuvo grandes tribulaciones, pero él aprendió a ver los resultados de estas; Es decir, las consecuencias de las mismas, que es lo que nos debe de importar;

A veces nos olvidados de este aspecto acerca de las tribulaciones, sin embargo como hijos de Dios tenemos que entender que cuando venga la tribulación, no veamos esta;  esperemos el resultado de esta, pues el resultado es lo que nos interesa, el cual es una promesa, es un fruto. Por eso debemos dar gracias a Dios en todo, recuérdese que el estará con nosotros todos los días de nuestra vida (Mateo 28:20) esto es una promesa irrevocable de Dios para nosotros sus hijos. ¡GLORIA A DIOS!

PASTOR: OSCAR ENRIQUE TENES PELLECER